La mejor parte de mi trabajo llega justo después de la más difícil.
Nada me alegra más que escuchar a antiguos clientes que lograron transformar su vida. Durante más de dos décadas, he hablado con cientos de personas que finalmente pudieron comprar la casa de sus sueños o darse esas vacaciones que tanto anhelaban, todo mientras se mantenían libres de deudas.
Pero antes de escuchar esas buenas noticias, primero escucho momentos muy difíciles. Cuando las personas llaman a Consolidated Credit, normalmente están pasando por problemas financieros, y el estrés se nota en su voz. Las deudas de tarjetas de crédito terminan afectando cada aspecto de su vida.
Uno de nuestros nuevos clientes es Rubén. Lleva tres meses en un programa de manejo de deudas y esto fue lo que nos contó:
“Llegué a acumular deudas por varias razones”, me dijo Rubén. “Estaba pasando por un divorcio, vendí mi casa y además tuve que ausentarme del trabajo por un tiempo. Ahí fue cuando todo empezó a salirse de control.”
Le pregunté a qué se refería exactamente con “salirse de control”, aunque ya imaginaba la respuesta.
“Estaba pagando intereses altísimos”, explica. “Y cuando empecé a atrasarme con los pagos, los intereses subieron rapidísimo. Mis pagos mínimos pasaron de unos $200 al mes a $1,100 y hasta $1,200 mensuales.”
Así funciona la deuda de tarjetas de crédito: una vez que usted se atrasa, cada vez es más difícil salir adelante. Se siente como arenas movedizas; mientras más lucha solo, más se hunde.
Sin embargo, cuando hablé con Rubén, se escuchaba tranquilo y optimista, porque Consolidated Credit le está ayudando a salir de esa situación. Dice que todo cambió desde la primera conversación con un consejero de crédito certificado.
“La primera llamada fue un gran alivio”, cuenta. “Pensé que sería algo automático, pero realmente hablé con una persona que me escuchó. Mientras anotaba mis números, también me tranquilizaba y me decía que iban a ayudarme. Recuerdo que me dijo: ‘Sé que puede sentirse preocupado o nervioso, pero tranquilo, vamos a salir de esto paso a paso.’”
Y eso significó muchísimo para Rubén.
“Cuando empecé este proceso, no solo tenía problemas económicos. También estaba lidiando con problemas familiares y laborales. Me preocupaba no poder proveer para mi familia”, dice.
Hoy, su manera de ver las cosas es completamente diferente: “Consolidated Credit le ayuda a ver el futuro con más esperanza. Usted empieza a sentir que sí puede salir adelante. Que sí puede salir de ese hoyo. Solo hay que seguir avanzando, un paso a la vez.”
No hay nada que me dé más satisfacción que escuchar a nuestros nuevos clientes, y no solo a quienes ya terminaron el programa, sentir alivio al ver que sus deudas y su estrés empiezan a desaparecer. Espero que usted también considere llamarnos.