Dawn D. – De joven y quebrada a mayor y más sabia

Viajes y lujos

Dawn vivió a lo grande en sus años 20, pero se volvió más sabia a los 50. Ahora ha recuperado su vida, y se siente bien

Cuando Dawn tenía 20 años, vivía la vida a 100 millas por hora.

“Quería independencia y todo lo que eso implicaba”, recuerda. “Llevaba ropa bonita al trabajo, compraba un coche nuevo, comía en los restaurantes de moda, y continuaba la diversión por la noche en los clubs.”

¿Cómo pudo permitirse este estilo de vida como anfitriona de un restaurante?

La verdad es que no podía.

“Todo esto fue posible porque a las compañías de tarjetas de crédito les encanta proporcionar tarjetas de crédito a jóvenes adultos irresponsables y cobrar tasas de interés astronómicas. Tenía siete tarjetas de crédito a las cuales llegué al límite en un tiempo récord. Por supuesto, cuando llegaron las facturas, me di cuenta de que mi salario no cubría ni el mínimo exigible.”

Dawn hizo lo que muchos jóvenes hacen cuando se meten en problemas. Llamó a sus padres.

“Estaba en problemas, así que le pedí a mi padre un préstamo”, dice. “Me ayudó a pagar cuatro meses de pagos mínimos para las siete tarjetas”.

“Era una de esas jóvenes adultas irresponsables con la misión de comprar todo lo que pudiera para que mi vida estuviera completa” - Cliente de Consolidated Credit, Dawn D. #Youngandbroke Clic para tuitear

Desafortunadamente, la ayuda financiera de su padre no resolvió el verdadero problema

Sólo pospuso la siguiente crisis, porque Dawn nunca dejó atrás sus malos hábitos.

“Siempre fui una derrochadora, no una ahorradora. Así que, después de eso, todavía estaba en problemas. Saltemos 10 años más adelante y lo volví a repetir. Saltemos otros 20 años y lo volví a repetir. Ahora, a los 50 años, me he encontrado con una dificultad que nunca imaginé y ciertamente no tenía ningún plan financiero.”

Como muchos americanos, Dawn estaba haciendo malabares con sus deudas hasta que la tragedia golpeó. Entonces todo se vino abajo. Para algunas personas, la tragedia de las deudas es una enfermedad, un accidente o un desastre natural. Para Dawn, fue un divorcio doloroso.

“Cuando mis hijos eran pequeños, me divorcié…”

Dawn dice que su dolor emocional fue igualado por sus dificultades financieras.

“Mi marido me dejó los niños, la casa, una hipoteca y deudas. Apenas llegaba rasguñando, rogaba, pedía prestado y acumulaba más deudas de tarjetas de crédito sólo para mantener un techo sobre la cabeza de mis hijos y comida en sus vientres”.

Finalmente, todo lo que quedó fue la bancarrota. Pero al igual que la ayuda de su padre décadas antes, fue un arreglo temporal, no una solución permanente. Ella todavía poseía los mismos hábitos de gasto.

Entonces la tragedia golpeó de nuevo

Con sus hijos en la adolescencia, Dawn sufrió otro revés.

“Perdí mi trabajo por mi edad y no puedo volver a ser contratada en mi campo por la misma razón. Me vi obligada a tomar un puesto de niñera, que no es un gran salario. Llegué a un punto en el que miraba los estados  de cuenta de mi tarjeta de crédito cada mes y me di cuenta de que nunca podría pagarlos, porque las tasas de interés eran exorbitantes debido a mi bancarrota anterior”.

Dawn sufría de “acumulación de crisis”. Eso es lo que pasa cuando un viejo problema que creía haber resuelto vuelve a atormentarle de nuevas maneras.

“Mi deuda había ido de mal en peor. Me sentía impotente porque sabía que mi estilo de vida me estaba metiendo en problemas a diario. Necesitaba ayuda”. - Cliente de Consolidated Credit, Dawn D. #Youngandbroke Clic para tuitear

Dawn se estaba desesperando. No había forma de salir

Dawn admite: “Mi crédito era un desastre”. Ninguna de las viejas soluciones temporales funcionaría ya.

“No podía refinanciar mi casa porque era imposible mejorar mi crédito de la forma en que lo hacía. No podía ir a mi padre otra vez. ¡Estar en los 50 y pedirle un préstamo a papá no es muy agradable! No podía pedir otro préstamo, porque sólo me llevaría más lejos en el abismo financiero.”

Como mucha gente, ahora Dawn empezó a pensar en la única solución que nunca había intentado antes. Resultó ser la que funcionó.

“Finalmente, me di cuenta de que era hora de tomar el control de mi deuda y librarme de ella de una vez por todas. No podía hacerlo sola. No sabía cómo.” - Cliente de Consolidated Credit, Dawn D. #Youngandbroke Clic para tuitear

Dawn contactó con Consolidated Credit, y todo encajó en su lugar

Al principio, ella era escéptica. ¿Podría ser realmente tan simple?

“Había recibido unos cuantos correos electrónicos de Consolidated Credit pero nunca respondí. Hice un intento y respondí. Me llamaron inmediatamente. Sentí un poco de alivio, honestamente, tan pronto como escuché, ‘Hola, soy Jason de Consolidated Credit. ¿En qué puedo ayudarle? Eso, en sí mismo, fue un alivio”.

Dawn se alegró de saber que Consolidated Credit no es otra solución rápida, y dice que “es un alivio saber que alguien más está haciendo ese trabajo por mí. También he utilizado las herramientas de la página web para aprender a presupuestar, para no volver a tener problemas financieros”.

Y ese es el verdadero secreto, dice Dawn. Salir de las deudas no es suficiente. Aprender a mantenerse al margen es la verdadera solución.

“Ahora que entiendo mejor mis malos hábitos, me he prometido a mí misma no volver a saltar delante del tren de la deuda”, dice, “¡no importa si termino con un sueldo grande o no!”

“Gracias a Consolidated Credit, puedo dormir mejor por la noche. En serio, ¡no es sólo un anuncio!” - Cliente de Consolidated Credit, Dawn D. #debthelp Clic para tuitear