El error financiero que parece solución pero puede dejarle atrapado
Lo que comenzó como financiar algunos viajes y usar una tarjeta de crédito para pagar otra, se convirtió en una espiral de la que Iliam no sabía cómo salir, hasta que llegó a acumular casi $25,000 en deudas.
Solicitar una tarjeta nueva para pagar los saldos atrasados de otras es un error financiero muy común, a esto se le conoce como transferencia de saldo o balance transfer en inglés. Al inicio le puede parecer una excelente herramienta para consolidar deudas y ahorrar dinero porque concentra todo en un solo pago mensual, pero el problema sale a la luz, cuando no logra liquidar el total antes de que termine el periodo de gracia que el banco le da. Es aquí, donde la tasa de interés puede subir drásticamente, dejándole con una deuda aún más difícil de pagar que la original y fuera de control.
Una transferencia de saldo solo funciona si tiene un plan realista para pagar el total antes de que termine la promoción. De lo contrario, puede terminar en el mismo lugar donde comenzó o peor. Para estos procesos, los bancos suelen cobrar una comisión por apertura o transferencia, generalmente entre el 3% y el 5% del saldo transferido, algo que Iliam no tomó en cuenta.
«Debo confesar que fui irresponsable con mis finanzas, los pagos mensuales se volvieron insostenibles, y el peso no era solo financiero también era emocional. Me sentía ahogada porque yo decía: ¿de dónde me agarro? Por eso comencé a buscar ayuda hasta que llegué a ustedes».
Nunca consideré un préstamo
Fue en ese momento de sentirse sin salidas que Illiam conoció de Consolidated Credit. En lugar de considerar un préstamo, que ella misma describe como una solución temporal, optó por un programa de consolidación de deudas adaptado a sus finanzas.
«Con la ayuda de Consolidated Credit, encontré una manera de organizar mis deudas y hacer pagos que se adaptaran mejor a mi situación financiera. Durante cuatro años seguí el programa y, poco a poco, fui viendo cómo las cuentas se pagaban y se cerraban. A medida que avanzaba, sentía que recuperaba el control que había perdido».
«El proceso funcionó así: se congeló mi balance total y comenzaron a pagar de manera estratégica, empezando por las deudas más grandes. A medida que cada cuenta se iba cerrando, ese monto se redirigía a la siguiente, hasta ir eliminando cada deuda una por una.»
«Yo nunca consideré hacer un préstamo, porque es una ayuda a corto plazo. Para mí, encontrar un programa de manejo de deudas que se adaptara a mis finanzas fue una mejor alternativa«.
Iliam pagó todo lo que debía, con el respaldo de su equipo de consejeros en cada paso del camino.
«Ya para mí, Consolidated Credit es como familia, porque estuvieron conmigo durante todo ese proceso y me ayudaron cuando más lo necesitaba».
Los resultados no fueron solo en deuda pagada. Su puntaje de crédito subió a 722. Pero para Iliam, el verdadero logro fue algo más profundo que un número.
«Uno de los cambios que más me emociona es ver cómo también ha evolucionado mi crédito. Cuando comencé el programa, mi puntaje estaba alrededor de 600, actualmente está en 722. Pero para mí, lo más importante va mucho más allá de un número: recuperé mi estabilidad financiera y la tranquilidad de sentir que nuevamente tengo el control de mi dinero».
Una nueva relación con el dinero
Hoy, Iliam describe su situación con palabras muy diferentes a las que usaba antes: alivio, control y tranquilidad.
«Me siento más aliviada y con más control de mi vida financiera. La enseñanza más valiosa es tener autocontrol, y recuperar mi estabilidad financiera es un alivio,» reflexiona.
«No tenía un sentimiento de estabilidad hasta que llegué a ustedes.»
¿Se siente identificado con la historia de Illiam?
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