Hace tiempo que no juego Jenga, pero cada vez que leo un informe sobre la confianza del consumidor, no puedo evitar pensar en ese juego.
Puede parecer una comparación extraña, pero en realidad tiene mucho sentido.
Piense en este titular de U.S. News & World Report: «La confianza del consumidor se fortalece en julio mientras disminuyen las expectativas de inflación». El artículo comenzaba diciendo: «La confianza del consumidor aumentó un 12% en julio, con mejoras en todos los grupos demográficos, niveles de ingresos, edades y afiliaciones políticas».
Sin embargo, apenas tres meses después, Yahoo Finance publicó este otro titular: «La confianza del consumidor cae a su nivel más bajo en cinco meses ante la creciente frustración por el aumento de los precios».
Está claro que la confianza del consumidor es un indicador muy cambiante. De hecho, se parece mucho al Jenga.
Las reglas del juego
Si nunca ha jugado Jenga, las reglas son muy sencillas. Se construye una torre rectangular con 54 bloques de madera y los jugadores se turnan para retirar uno a la vez. Con cada movimiento, la estructura se vuelve más inestable hasta que, finalmente, toda la torre se derrumba. El último jugador que logra retirar un bloque sin que se caiga la torre es el ganador.
Algo parecido sucede con la confianza del consumidor: todo parece estar bajo control hasta que, de repente, la estabilidad desaparece.
Este tema me interesa especialmente porque con frecuencia hablo con personas que aseguran tener sus deudas bajo control. Incluso creen que no necesitan un análisis financiero gratuito, detallado y sin compromiso con un consejero de crédito certificado.
Hasta que su situación financiera se derrumba.
Suelen decirme «no tuve ninguna señal de advertencia».
Pero, al igual que en el Jenga, es posible detectar cuándo la torre comienza a tambalearse. A veces las señales son muy sutiles.
Por eso, presto atención a otros indicadores económicos, especialmente a las encuestas. Y esto es lo que revelaron algunas de ellas durante el mismo período en que se publicaron esas cifras sobre la confianza del consumidor.
En el trabajo
Cada octubre, la compañía de seguros Aflac publica su informe sobre la fuerza laboral estadounidense (Workforces Report). Este año, su conclusión fue la siguiente:
Los trabajadores se sienten más confiados respecto a sus finanzas personales y sus beneficios laborales que hace un año. Sin embargo, detrás de estas mejoras se esconde una realidad más compleja: están cada vez más agotados, son más vulnerables financieramente y están mucho menos preparados para afrontar los costos de una emergencia médica grave.
En otras palabras, aunque más de la mitad de los 2,000 empleados encuestados por Aflac afirmó sentirse bien con su situación financiera, las cifras revelan una realidad preocupante: El 47% no podría cubrir $1,000 en gastos médicos de su propio bolsillo y el 45% no podría mantenerse económicamente durante un mes sin recibir su salario.
Si eso no es un presupuesto familiar frágil, no sé qué lo sea.
En el hogar
Uno de los titulares que más me llamó la atención fue este: «Más de la mitad de los consumidores considera solicitar un préstamo durante el próximo año, a pesar de la inflación y las altas tasas de interés».
El titular proviene de una nueva encuesta realizada 1,500 personas de entre 18 y 64 años. Estas fueron algunas de sus conclusiones:
La mayoría de los encuestados, aproximadamente el 53%, está abierta a solicitar un préstamo próximamente. El 22% considera hacerlo durante los próximos seis meses y el 20% podría solicitar uno antes de que termine 2027. Comprar un vehículo fue la razón más común para solicitar financiamiento, mencionada por el 24.3% de los participantes, seguida de cubrir gastos de emergencia (12.7%), comprar una vivienda (10.9%) y consolidar deudas (8.4%).
Es una señal preocupante que tantas personas estén considerando asumir nuevas deudas, especialmente cuando saben que las tasas de interés siguen siendo elevadas y la inflación continúa reduciendo su poder adquisitivo.
El peligro es que las consecuencias no siempre se sienten de inmediato. Al principio, los pagos pueden parecer manejables, pero con el tiempo los intereses pueden convertirse en una carga difícil de sostener.
Y me atrevería a apostar que muchas de estas personas que planean solicitar préstamos también tienen saldos elevados en sus tarjetas de crédito.
En Consolidated Credit atendemos a muchos clientes que enfrentan ambas situaciones: préstamos personales y deudas acumuladas en tarjetas de crédito. Y es precisamente esa combinación la que, tarde o temprano, puede hacer que su torre financiera de Jenga termine derrumbándose.
En el resto del mundo
Se dice con frecuencia que el mundo está más conectado que nunca. Y cuando hablamos de finanzas personales, esto es especialmente cierto.
NielsenIQ, una empresa reconocida por sus estudios de mercado y medición de audiencias encuestó a 21,000 adultos de 31 países para conocer sus principales preocupaciones económicas. Los resultados revelaron que: El 34% de los consumidores a nivel mundial afirma estar en una peor situación financiera que hace un año. El 30% asegura que su situación económica ha mejorado.
Tampoco sorprende que el 77% de los consumidores que enfrentan dificultades económicas atribuya el deterioro de sus finanzas al aumento del costo de vida. Lamentablemente, no hay señales claras de que las presiones inflacionarias vayan a desaparecer de inmediato.
Una llamada puede marcar la diferencia
Cuando observo todas estas cifras, veo una enorme torre de Jenga que podría derrumbarse en cualquier momento y afectar a muchas personas trabajadoras que simplemente intentan equilibrar sus responsabilidades y llegar a fin de mes.
Sin embargo, si vive en Estados Unidos, tiene acceso a una opción que no está disponible para todas las personas en otros países. Puede comunicarse con una agencia de consejería de crédito sin fines de lucro y recibir un análisis gratuito y detallado de sus deudas, directamente por teléfono. Un consejero de crédito certificado revisará sus ingresos, gastos y obligaciones financieras para ayudarlo a elaborar un presupuesto familiar realista.
Después de recibir esa orientación, usted decide qué hacer. Puede terminar la llamada sin ningún compromiso o escuchar las diferentes alternativas que su consejero le presente para salir de las deudas y conservar una mayor parte del dinero que tanto le cuesta ganar.
Por supuesto, reconozco que mi opinión no es completamente imparcial, pero estoy convencida de que llamar a Consolidated Credit puede ayudarlo a evitar que sus finanzas se derrumben. Durante mis casi dos décadas trabajando aquí, he visto cómo nuestros consejeros han ayudado a miles de personas a recuperar la estabilidad de sus finanzas y construir un futuro económico más sólido.
Y eso es algo que me llena de orgullo. Porque, al final del día, su vida financiera no es un juego.