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¡Descubra cómo Consolidated Credit puede ayudarle!

El camino hacia la estabilidad financiera en 2026: Cómo la falta de un fondo de emergencia impulsa el uso de tarjetas de crédito en EE.UU.

Esta publicación es la novena parte de El camino hacia la estabilidad financiera en 2026, su guía mensual para reducir el estrés financiero y sentirse más seguro con el manejo de su dinero.

Más de la mitad de los consumidores mantienen deudas en sus tarjetas de crédito para cubrir gastos esenciales, según una nueva encuesta. Y cuando el dinero no alcanza en algunos hogares, muchas familias terminan recurriendo a aún más deuda para llegar a fin de mes.

La compañía de finanzas personales Achieve encuestó a 2,000 consumidores en Estados Unidos y encontró que el 55% mantiene saldos pendientes en sus tarjetas de crédito debido al aumento en el costo de los gastos esenciales. Más de una cuarta parte, el 27%, indicó que ha mantenido esos saldos durante más de seis meses.

“Muchos consumidores están logrando mantenerse al día con sus facturas, pero eso no significa que la deuda sea más fácil de manejar”, explicó Brad Stroh, cofundador y codirector ejecutivo de Achieve. “La presión de esos pagos rápidamente afecta las necesidades básicas del hogar e incluso puede influir en las decisiones relacionadas con el cuidado de la salud”.

Ahí es donde contar con un fondo de emergencia puede marcar la diferencia.

Cuando un electrodoméstico se daña, su automóvil necesita una reparación inesperada o llega una factura médica que no tenía contemplada, tener dinero reservado le ofrece una alternativa antes de recurrir a la tarjeta de crédito.

Por eso, la guía de septiembre se enfoca en ayudarle a crear un fondo de emergencia y fortalecer sus finanzas antes de que llegue el próximo gasto inesperado.

Comience con uno o dos meses de gastos básicos

No permita que una meta de ahorro demasiado grande le impida comenzar a crear su fondo de emergencia. Por ahora, enfóquese en ahorrar lo suficiente para cubrir entre uno y dos meses de sus gastos esenciales.

Revise cuánto necesita cada mes para vivienda, servicios públicos, alimentos, transporte, seguros, pagos mínimos de sus deudas y otras necesidades básicas. Esto le permitirá establecer una meta basada en su presupuesto real, en lugar de elegir una cantidad al azar.

Separe una cantidad que pueda ahorrar de manera constante, ya sea cada vez que recibe su pago o una vez al mes. A medida que sus ahorros crecen, también aumenta la protección que tiene entre un gasto inesperado y la necesidad de usar su tarjeta de crédito.

Haga espacio para ahorrar mientras reduce sus deudas

Como vimos en Mayo, reducir sus gastos mensuales puede liberar dinero que puede destinar a sus metas financieras. Si terminó de pagar alguna deuda, canceló suscripciones que ya no utiliza o logró reducir algunas facturas recurrentes, considere destinar al menos una parte de ese dinero disponible a sus ahorros.

Incluso un fondo de emergencia modesto puede ayudarle a proteger el progreso que ya ha logrado. Sin ahorros, una reparación de automóvil de $500 podría convertirse en otro saldo en su tarjeta de crédito. Con dinero reservado, podría cubrir una parte o la totalidad de ese gasto sin afectar su plan para salir de las deudas.

Prepárese para los gastos que puede anticipar

Las primas de seguros, el mantenimiento del automóvil, los gastos escolares, las cuotas anuales y los gastos de las fiestas de fin de año quizá no aparezcan todos los meses, pero generalmente es posible anticipar cuándo llegarán. Comience a separar dinero para estos gastos antes de que llegue la fecha de pago, en lugar de utilizar el dinero destinado a su fondo de emergencia.

Este también es un buen momento para revisar los gastos que tendrá de aquí a fin de año. Calcule cuáles serán sus principales gastos próximos, determine cuánto necesitará y divida esa cantidad entre el número de pagos de sueldo que recibirá antes de que llegue la fecha de pagar ese gasto.

La idea es decidir de antemano qué función tendrá su dinero antes de que aparezca el gasto. De esta manera, su fondo de emergencia puede mantenerse disponible para aquellas situaciones que realmente no podía anticipar.

Revise su estrategia para pagar las deudas

Septiembre también es un buen momento para evaluar si la estrategia que eligió a principios de año para pagar sus deudas realmente está funcionando.

Compare los saldos actuales de sus tarjetas de crédito con los que tenía hace algunos meses. Si están disminuyendo, siga adelante. Si se mantienen prácticamente iguales —o incluso están aumentando a pesar de que realiza pagos regularmente— es momento de identificar qué está dificultando su progreso.

Las altas tasas de interés, las nuevas compras con tarjeta o un pago mensual demasiado alto para su presupuesto pueden hacer que salir de las deudas tome mucho más tiempo. En esos casos, quizá necesite ajustar su presupuesto, cambiar su estrategia de pago o considerar buscar ayuda profesional.

Un consejero de crédito de una organización sin fines de lucro puede revisar con usted su presupuesto, sus deudas y sus pagos mensuales. Si está teniendo dificultades con deudas no garantizadas, como las tarjetas de crédito, también puede explicarle si una opción como un programa de manejo de deudas podría ser adecuada para su situación.

Tener estabilidad financiera no significa que nunca tendrá gastos inesperados. Significa estar preparado para enfrentarlos sin perder el progreso que ya ha logrado.

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