Probablemente usted ha escuchado el término riqueza generacional: dinero y bienes que pueden transmitirse de una generación a otra.
Pero ¿qué ocurre con la deuda generacional?
En Consolidated Credit veo esta situación con mucha frecuencia. Abuelos que evitaron endeudarse durante toda su vida… y que terminan cayendo en deudas cuando llegan los nietos.
Es un fenómeno tan común que casi se me olvida lo profundo y emotivo que puede ser. Lo recordé recientemente cuando conversamos con Susan, quien vive cerca del extremo norte de Maine, en un pequeño pueblo costero.
La pandemia no la desestabilizó. De hecho, le dio la oportunidad de reorganizarse. “Recibí cheques de estímulo y otros fondos, así que pude saldar deudas muy antiguas e intenté crear un plan para mejorar mi puntaje de crédito.”
Pero entonces llegó la noticia que lo cambió todo. “Me informaron que iba a tener mi primer nieto. Comencé a comprar cosas para mi hija que pensé que necesitaría. Y en el proceso, utilicé al máximo mis tarjetas de crédito para poder viajar y conocer a mi nieto.”
A medida que su nieto crecía, también aumentaba la deuda de Susan.
“Me encontré atrapada en un ciclo en el que cada mes solo pagaba el mínimo”, recuerda. “Después tenía que volver a usar el crédito disponible simplemente para cubrir mis gastos básicos.”
Aunque todas las historias de deudas de nuestros clientes me conmueven, aquellas que involucran a abuelos realmente tocan mi corazón. Es un tipo de deuda que conozco muy bien. Lo he escuchado de muchísimas abuelas, desde Rebecca hasta Sandra y Rose.
Curiosamente, estas mujeres lograron criar a sus hijos con mucha prudencia financiera, pero la llegada de los nietos desajustó por completo su presupuesto. Desde la Gran Recesión, mantener una familia se ha vuelto financieramente impredecible. Luego vino la pandemia. La inflación histórica. Y ahora, la incertidumbre económica constante.
Los abuelos ven a sus hijos atravesar dificultades… y deciden intervenir. A veces utilizan sus ahorros. Con demasiada frecuencia, recurren a las tarjetas de crédito. En el caso de Susan, la ayuda llegó pronto gracias a su propia madre.
“En medio de todo lo que me estaba sucediendo, recordé que mi mamá había utilizado un programa de manejo de deudascon Consolidated Credit”, comenta Susan. Lo había olvidado porque “eso fue hace unos 30 años”, apenas unos años después de que nuestra agencia de consejería de crédito sin fines de lucro abriera sus puertas, y una década antes de que yo me integrara.
Las tasas de interés de Susan en ocho tarjetas de crédito bajaron de niveles tan altos como 31% a un rango entre 9.9% y 11.9%. “Jamás habría podido negociar algo así por mi cuenta”, afirma. “Estoy ahorrando miles de dólares con este programa. Me ha dado una enorme tranquilidad.”
Susan también destaca el apoyo de su consejero de crédito: “Sé que puedo llamarlo en cualquier momento si tengo alguna duda.”
La riqueza generacional no consiste únicamente en heredar dinero. También implica transmitir estabilidad, seguridad y paz mental.
Los abuelos no deberían tener que poner en riesgo su propio futuro financiero para apoyar a la siguiente generación. Con el plan adecuado, usted no tiene por qué hacerlo.