Soy directora de educación financiera en una de las agencias de consejería de crédit sin fines de lucro más antiguas y grandes del país. Por eso, una parte importante de mi trabajo consiste en analizar cifras —y muchas veces son cifras negativas. Es decir, ¿cuánto deben los consumidores?
Muchos estudios y encuestas reflejan esta realidad, como este informe de JD Power: “El uso de Compre ahora, Pague después sigue en aumento”. Si usted conoce este sistema de Compre ahora, Pague después (BNPL, por sus siglas en inglés) —puede informarse más aquí— sabrá que se ha convertido en una de las formas más recientes de caer en deudas difíciles de manejar.
Según JD Power, “casi dos de cada cinco consumidores (37%) y la mitad (50%) de los menores de 40 años utilizaron el sistema Compre ahora, Pague después para realizar una compra en los últimos 90 días”. Aún más preocupante, “cada vez más personas lo usan para cubrir gastos cotidianos”.
Sin embargo, eso no es lo más alarmante que he visto recientemente. Hay algo más, que no solo tiene que ver con dinero, sino también con emociones…
En los últimos dos años, 2 de cada 3 consumidores evitaron participar en compromisos sociales por razones económicas; sin embargo, el 56% nunca le explicó a sus seres queridos que el motivo era el dinero. Desde viajes con amigos (30%) hasta reuniones familiares en días festivos (23%) o bodas (13%), muchas personas se están perdiendo momentos importantes de la vida debido a presiones financieras que sienten que no pueden expresar abiertamente.
Esa es la conclusión de una nueva encuesta del CFP Board, organización que representa a planificadores financieros certificados. Y, en lo personal, es algo que me preocupa profundamente.
Cómo afecta la deuda a su bienestar emocional
Aquí es donde la deuda deja de ser solo un número en rojo. También impacta su calidad de vida. La encuesta del CFP Board es una prueba más de ello. La deuda no solo limita su capacidad de disfrutar, también puede aislarle: “El 81% de los consumidores evita intencionalmente hablar de ciertos temas financieros con familiares y amigos”.
Sufrir ya es difícil, pero hacerlo en soledad lo es aún más. Francamente, no necesitaba esta encuesta para saberlo. Lo he visto de cerca en mi trabajo. Si desea comprobarlo, puede leer nuestras historias sobre deuda personal. Son perfiles de clientes —196 entre miles— y casi todos expresan sentimientos similares…
- “Antes de llamar a Consolidated, estaba muy deprimida. Tenía miedo. Sabía que necesitaba ayuda”, dijo Cheryl.
- “Me sentía abrumada y deprimida”, comentó Bernadette.
- “Vivía con ansiedad constante por mi situación financiera”, expresó Maria.
Viven en pueblos pequeños y grandes ciudades, tienen ingresos altos o muy bajos, son jóvenes o mayores, pero los clientes de Consolidated Credit comparten algo más que el estrés y la depresión: con frecuencia hablan de vergüenza, y eso convierte un problema financiero en uno de salud emocional.
Sin alguien con quien hablar
La historia de deuda de Fausto es bastante común: “Venía acompañado de mucha vergüenza. ¿Cómo le dice uno a alguien: ‘Te pedí dinero y ahora no puedo devolvértelo’?”
“Estaba nerviosa y avergonzada”, confesó Victoria cuando nos llamó. “Me costaba aceptar que necesitaba ayuda, pero dejé el orgullo de lado por mi familia”.
Matilde expresó algo similar: “Al principio sentía mucha vergüenza. Me molestaba conmigo misma por haber llegado a esa situación y dejar que empeorara tanto”.
Pero la realidad es que sí hay alguien con quien usted puede hablar: nuestros consejeros de crédito. Como recuerda Margaret: “Intenté resolverlo por mi cuenta y no pude. Sentía que no tenía otra opción que llamar a Consolidated Credit. Después de hacerlo, sentí un gran alivio”.
Esto se debe a que nuestros consejeros no le juzgan por tener deudas. ¿Cómo podrían hacerlo? Según la Reserva Federal, el 77% de los consumidores tiene algún tipo de deuda. ¡Tendríamos que culpar a casi todo el país!
Por eso Luis comenta: “Me atendieron con amabilidad, sin juicios, y con un mensaje claro y reconfortante: ‘Estamos aquí para ayudarle a recuperar el control’”.
Eso es lo que hacemos. Le ayudamos a superar su deuda, reducir su estrés y dejar atrás el aislamiento. Pero no podemos ayudarle si usted no da el primer paso y se comunica con nosotros.